Con la importación de 10.000 barriles por día (BPD) de petróleo crudo, las refinerías Gualberto Villarroel y Guillermo Elder Bell incrementarán su producción de combustible para el mercado boliviano.
Bolivia comenzará a producir su propio combustible a partir del procesamiento de petróleo importado, anunció el presidente del Estado, Rodrigo Paz Pereira. Con esta medida, el Gobierno busca optimizar la capacidad de las refinerías nacionales y garantizar el abastecimiento interno.
“Bolivia tiene la capacidad. Tenemos las refinerías. Tenemos a nuestros trabajadores”, posteó en la víspera el primer mandatario en su cuenta de X, al remarcar que “es momento de volver a producir”, remarcó Paz, en un acto realizado en Valle Hermoso, Cochabamba.
El objetivo de este plan de importación de crudo para refinarlo es el siguiente: En un año se pasará del actual 27% de gasolina al 40%; de diésel, del 5% actual al 8%; y jet fuel, del 81% al 100%, según proyecciones gubernamentales.
Las refinerías de Valle Hermoso y Palmasola estaban siendo subutilizadas debido a que, actualmente, trabajan al 37% de su capacidad y solo procesan 24.000 BPD, ya que no se cuenta con la suficiente cantidad de materia primera, es decir, petróleo crudo.
Ahora, con la reactivación de su capacidad de producción en ambas instalaciones, se generarán tres efectos: el primero será un impacto en la economía nacional porque se generará un ahorro de 49 millones de dólares al año por no importar gasolinas, diésel y jet fuel; la importación de crudo será de $us 756 millones por año, que en este caso será una inversión para generar el citado ahorro.
El segundo efecto es un impacto simultáneo con la generación de trabajo especializado para los bolivianos en Cochabamba y Santa Cruz.
El mayor nivel de tratamiento de petróleo crudo logrado por ambas refinerías ocurrió en 2015 cuando se procesó 57.903 BPD (casi al 100% de la capacidad de las refinerías, la capacidad a tope es de 63.750 BPD). El objetivo del Gobierno nacional es volver a ese nivel, e incluso superarlo, pero falta crudo y por eso se importará el mismo.
Luego, entre 2021 y 2026 (cinco años), el procesamiento cayó en 42% por falta de crudo nacional porque el gobierno anterior dejó a un lado la producción de hidrocarburos y no invirtieron. Ahora, el Gobierno nacional se enfoca en reconstruir todo lo que destruyeron en años pasados.
La producción de petróleo cayó un 42% en cinco años debido a que en dos décadas no se hizo ninguna inversión en exploración y producción, por lo que el gas y el petróleo locales se agotaron, provocando que las refinerías quedaran subutilizadas.
Las plantas de Cochabamba y Santa Cruz operan con apenas el 37% de su capacidad instalada debido a una severa escasez de crudo nacional. Esta crítica situación contrasta con el récord histórico de 2015, cuando los complejos procesaron 57.903 BPD, rozando su máximo operativo. La falta de materia prima local provocó que, entre 2021 y 2026, el volumen de procesamiento sufriera una estrepitosa caída del 42%, dejando a la industria desabastecida.
Para revertir este declive, la estrategia proyecta la importación de 10.000 BPD de petróleo crudo. Aunque la medida requiere una inversión anual de 756 millones de dólares anuales, la sustitución de combustibles terminados generará un beneficio económico y un ahorro neto para el país de 49 millones de dólares al año.
El procesamiento local de este crudo importado optimizará la oferta interna de hidrocarburos. El plan permitirá incrementar la producción nacional de gasolinas del 27% al 40%, mientras que la obtención de diésel subirá del 5% al 8%, reduciendo de forma directa la dependencia de carburantes extranjeros procesados.
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