Abril 25, 2026 -HC-

A 12 días del laberinto Paz-Lara: La Patria espera, el ego manda


Viernes 21 de Noviembre de 2025, 7:00am




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Hace apenas doce días, los mandatarios Paz y Lara prometieron solemnemente que la Patria sería la prioridad inamovible de su gestión. Hoy, mientras la tinta de ese compromiso aún parece fresca, observamos con tristeza cómo la brújula del nuevo gobierno se desvía, peligrosamente atraída por la polaridad de los intereses personales. Es una lástima histórica que, tan pronto, la promesa de la ruptura con el pasado reciente esté en riesgo de convertirse en un simple eco de las viejas mañas.

El reto que asumieron no era menor: heredar la «cloaca» de un «proceso de cambio» que dejó un estado carcomido por el uso corrupto del poder. Si bien se reconoce el esfuerzo de Rodrigo Paz por intentar poner en marcha esta maquinaria oxidada y maloliente, la designación de su gabinete también ha generado profundo escepticismo. Algunos rostros regresan, varios nombres se repiten, y muchos llegan con la temida «cola de paja». ¿Es posible que, entre millones de bolivianos, no haya una generación proba y nueva dispuesta al servicio de la función pública honesta?

El manzano de la discordia

Pero la verdadera madre del cordero, el «manzano de la discordia» que amenaza un desgobierno de escala colosal, es la eliminación del Ministerio de Justicia, hoy jueves. Esta decisión ha detonado una confrontación abierta con el vicepresidente Edman Lara. Sobre este último, las redes sociales son implacables. Se le recuerda que la campaña terminó y que el país no lo eligió para que se pase el día en el TikTok, sino para legislar, reconstruir, trabajar. Su aparente afán por convertirse en caudillo valiente para las subnacionales, convocando marchas y mítines contra su propia administración, es una contradicción existencial bárbara. ¿Ir contra el gobierno del que forma parte? Vaya forma de destruirse a sí mismo, y más aún ir contra el mandato popular que le confió la reconstrucción.

Esta danza de egos y ambiciones no es solo una frivolidad de palacio; es un peligro inminente. Con esas convocatorias, lejos de fortalecer la gobernabilidad, revive un masismo aún enquistado en las instituciones, un populismo que sueña con volver porque sabe nutrirse del desorden, del vacío de liderazgo, de la decepción ciudadana.

Al fomentar la división y el desorden, el vicepresidente está extendiendo la alfombra roja para que ese pasado reciente, que aún delira con el poder, retorne triunfante. Es la antítesis del mandato de cambio que prometió. El populismo prospera en la división, la confrontación y el odio, no lo olvidemos.

En este momento crucial, donde la esperanza del pueblo se pone a prueba, la reflexión humanista debe primar. La madurez con la que el ciudadano boliviano emitió su voto para cambiar el curso de las cosas no puede ser en vano. Ojalá Paz y Lara recuerden la grandeza de la conciencia y el peso de su juramento, antes de romper la esperanza de todo un pueblo. Es imperativo que ambos gobernantes corten de raíz este conflicto estéril y recuerden el propósito supremo: la Patria.

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