Marzo 13, 2026 -HC-

¿Ética? ¿Qué es la ética?, ¿cómo se come y para qué sirve?


Lunes 16 de Febrero de 2026, 10:00am




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Parto diciendo algo evidente: la ética no se come… pero sirve para mucho más de lo que imaginamos.

La mayoría de nosotros comenzamos a escuchar sobre ética en el colegio, generalmente en la materia de filosofía. Desde ese primer acercamiento, su significado suele parecernos teórico, denso y poco práctico. Por eso, muchas veces terminamos asociando la ética a un tema reservado para grandes pensadores de la antigüedad —de hecho, más de uno-  en su momento ha pensado que es un tema de algún griego con mucho tiempo e inspiración.

Cuando dejamos el colegio, la palabra ética vuelve a aparecer, esta vez en discursos públicos, debates sociales o declaraciones institucionales, donde se repite con fuerza la importancia de actuar éticamente. Así, terminamos comprendiendo que ser ético es algo bueno, necesario e incluso deseable. Sin embargo, pocas veces nos detenemos a reflexionar qué significa realmente vivir de manera ética.

De hecho, pocas personas son capaces de definir a cabalidad qué es la ética y, con el objetivo de aprender más al respecto, decir que ética proviene de la palabra griega ethos y significa carácter. Siendo, por lo tanto, la primera tarea de la ética: forjar un carácter recto, tanto en niños, adultos, líderes, pueblos y organizaciones.

Para profundizar un poco más, convoco a Adela Cortina, filósofa española que ha escrito mucho sobre este tema y que debería ser leída más a menudo, no solo en contextos educativos, sino también en ámbitos empresariales y, por supuesto, en el mundo político.

En su libro ¿Para qué sirve realmente la ética? (2013), ella menciona que, a partir de las características personales con las que nacemos, se requiere dar forma a un carácter que nos lleve a actuar correctamente, ojalá inspirados en virtudes tales como la honestidad, el respeto, la responsabilidad, la justicia y la prudencia, que nos conduzcan a construir espacios más armónicos.

Es importante entender que el tema de la ética no es meramente subjetivo ni depende solo de lo que cada persona entienda por ser ético. La ética surge de una construcción social que establece lo que es bueno y lo que es malo y, por supuesto, nos llama y nos invita a transitar por las sendas del bien, de aquello que es correcto.

Sin ética, sin un carácter noble inspirado en virtudes, el mundo se acerca a dinámicas sociales con las que convivimos, pero que realmente no queremos: por ejemplo, la corrupción, la violencia, la mentira, la discriminación, ambición desbocada, la sed de poder absoluto y el conflicto.

Finalmente, cierro diciendo que la ética implica una reflexión constante y profunda sobre cómo queremos vivir y qué tipo de personas aspiramos a ser. Nos invita a preguntarnos si nuestras acciones contribuyen al bien propio y al bien de quienes nos rodean. Define el tipo de comunidad en la que queremos vivir. Da un sentido y un orden necesario en la vida.

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