Octubre 25, 2026 -HC-

Brasil está ao nosso lado: precisamos dominar seu idioma


Domingo 25 de Octubre de 2026, 7:45am






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Brasil vuelve a ocupar los titulares por sus elecciones presidenciales. Ante la segunda vuelta del 25 de octubre, seguimos las noticias, los discursos y las proyecciones sobre el futuro de nuestro vecino. Pero esta atención también debería llevarnos a una pregunta que permanecerá después de las urnas: ¿estamos preparando a los bolivianos para aprovechar las oportunidades que ofrece ese país?

Esta reflexión nació de una inquietud concreta: comercializar software boliviano en Brasil. Al analizar lo que necesitamos para hacerlo, aparece una exigencia que merece mucha más atención: contar con profesionales capaces de hablar, escribir y trabajar en portugués.

Podemos desarrollar un buen producto y tener capacidad técnica. Sin embargo, para venderlo necesitamos comprender al cliente, presentar una propuesta, negociar condiciones, capacitar a los usuarios y resolver sus problemas. En todas esas etapas, el idioma influye en la calidad del servicio y en la confianza que podemos construir.

La experiencia de la India ofrece una comparación útil. El inglés permite a sus profesionales relacionarse con clientes internacionales y acceder a documentación, formación y comunidades tecnológicas. Su industria informática también se apoya en una amplia base de personal especializado. La enseñanza para Bolivia es que la preparación técnica y la capacidad de comunicarse con otros mercados deben avanzar juntas.

En nuestro caso, una oportunidad está junto a nosotros. Bolivia comparte con Brasil aproximadamente 3.423 kilómetros de frontera. Nuestro vecino tiene una población estimada de 214,2 millones de habitantes en 2026, de acuerdo con el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística. Esa dimensión invita a explorar mercados para alimentos, manufacturas, turismo y servicios profesionales, incluido el software.

Los vínculos cotidianos entre nuestras poblaciones ofrecen una base para ampliar esa relación. En Riberalta y Guayaramerín hay personas familiarizadas con expresiones portuguesas, con la música brasileña y con conversaciones habituales del intercambio comercial. Sin embargo, en mi experiencia, no he advertido una presencia suficientemente visible y sostenida de la enseñanza escolar del portugués que permita desarrollar ese conocimiento hasta alcanzar un dominio profesional.

En mis visitas a ambas ciudades también he observado que jóvenes de la región migran a Chile, Argentina y Brasil en busca de trabajo. Esta situación refuerza la necesidad de generar alternativas laborales cerca de sus comunidades. La formación en portugués, acompañada de preparación técnica y oportunidades de empleo y emprendimiento, podría contribuir a ese propósito.

Su alcance podría ir más allá del comercio bilateral. Bolivia podría aprovechar su ubicación y sus vínculos con Brasil para ofrecer apoyo comercial, tecnológico y logístico a empresas de países como Chile que busquen ingresar al mercado brasileño. Contar con profesionales capaces de desenvolverse en ambos idiomas fortalecería esa posibilidad.

Por estas razones, considero necesario dar al portugués una prioridad educativa acorde con nuestra geografía. Ya existe un punto de partida normativo: el artículo 7 de la Ley de Educación 070 dispone la enseñanza gradual y obligatoria de una lengua extranjera desde los primeros años de escolaridad.

Propongo comenzar con programas de portugués en unidades educativas de Guayaramerín, Cobija y otras poblaciones fronterizas, e incluir a centros regionales como Riberalta. Estos programas deben contar con docentes preparados, continuidad entre niveles y objetivos verificables de conversación, lectura y escritura.

Los institutos técnicos y las universidades podrían complementar esa formación con portugués aplicado a informática, comercio, turismo y logística. Los intercambios con instituciones brasileñas, las prácticas profesionales y los proyectos conjuntos permitirían utilizar el idioma en situaciones reales. Las empresas interesadas en ese mercado podrían participar identificando las competencias que necesitan y ofreciendo espacios de formación y trabajo.

La inteligencia artificial facilita la traducción y puede apoyar este esfuerzo. Sin embargo, conducir una conversación profesional exige comprender el contexto, los matices culturales y las necesidades del interlocutor. Estas herramientas pueden complementar el aprendizaje y el trabajo de quienes dominen el portugués.

Desde luego, el idioma es una parte de la preparación necesaria para exportar. También hacen falta productos competitivos, conocimiento comercial y capacidad para cumplir las exigencias de cada actividad. La propuesta consiste en incorporar la formación lingüística a ese esfuerzo, vinculando la educación con las posibilidades productivas de cada región.

Promover el portugués debe acompañar el aprendizaje de otros idiomas, incluidas nuestras lenguas indígenas, que merecen ser preservadas, enseñadas y valoradas. Cuantos más idiomas dominemos, mayores serán nuestras posibilidades de acceder al conocimiento, relacionarnos con otras culturas y encontrar oportunidades de estudio, trabajo y negocios.

Las elecciones brasileñas pasarán y nuestra extensa frontera seguirá allí. Preparar a las nuevas generaciones para aprovechar esa vecindad requiere decisiones desde hoy. Dar al portugués un lugar sostenido en la educación de nuestras regiones fronterizas debería ser una de ellas.

 

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