Octubre 12, 2026 -HC-

La rueda sin fin del narco


Lunes 12 de Octubre de 2026, 7:15am






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Desde los años 70 la vida y todos sus antecedentes registrados en el archivo nos ha enseñado que las distintas estrategias y arremetidas contra el narcotráfico terminan siendo infructuosas con el transcurso del tiempo.

 Apenas se encuentra una fábrica de cocaína en algún remoto lugar del cosmos rural sudamericano, en otro lugar remoto se están abriendo tres nuevas fábricas. Apenas se atrapa un narcotráficante, pez gordo, mediano o pequeño, en otro sitio indetectable por radares y por fuerzas de seguridad nacionales y transnacionales, asociadas selectivamente al negocio, están surgiendo nuevos peces gordos, medianos y pequeños.

¿Cuál sería la causa para semejante éxito y vigencia indestructible de una actividad ilícita cuyo último eslabón es la afectación a la salud pública y a la salud mental, sobre todo, de las masivas sociedades consumidoras? Sencillo de comprender: No es el inventado narco-terrorismo el problema, sino la conexión entre estos empresarios de las drogas prohibidas y el poder político con sus respectivos aparatos coercitivos estatales.

Las nuevas generaciones atrapadas por los frenéticos estímulos del tik-tok, con rutas existenciales vacías de memoría e historia, no saben que en 1986, el narcotráfico cegó la vida de Noel Kempff Mercado, por entonces el primer ambientalista y científico de Bolivia que trabajaba y cuidaba del Parque Nacional Huanchaca. La equivocación del piloto de una avioneta, aterrizando donde no debía, desató el crimen. En aquella época se cuestionaba la actuación del Ministro del Interior del gobierno de Paz Estenssoro, Fernando Barthelemy, formalmente acusado de “encubrimiento” y “negligencia”

Estas nuevas generaciones tampoco saben que un hijo de Roberto Suárez Gómez, rey de la cocaína en los 80-90, se matrimonió con una de las hijas del General Hugo Banzer Suárez.  ¿Quién es Suárez Gómez? ¿Quién es Banzer? Preguntarán los chicos y las chicas de hoy que no paran de hacer tik toks y exhibirse en Instagram.

Oso Chavarría. Meco Domínguez. Techo de paja. Errores no delitos. Pago de una clínica que atendíó a uno de estos capos a cargo de un capo del poder. Carcel por cuatro años para el pagador. Luis García Meza. Luis Arce Gómez. Narco dictadura entonces. Foto de un empresario-político al pie de una avioneta que luego sería candidato presidencial. Funcionarios gubernamentales que para evaporar sus farras de amanecida recurren a esnifar rayas blancas, para más tarde hacer conferencias de prensa proclamando la lucha contra el narcotráfico. Si hay puestas en escena que terminan cayéndose como castillos de naipes, son aquellas relacionadas con las operetas urdidas para los medios y hoy también las redes socio digitales cuando se atrapan narcotraficantes.  

Alguien que fue Ministro del Interior del gobierno “democrático” del General Banzer (1997 – 2001) le dijo a este periodista: “Estuvimos a un pelo de pillar a Evo Morales, pero no lo logramos, nunca pudimos conseguir las pruebas de las que tanto sospechábamos, no conseguimos demostrar que estaba metido en el negocio.” Transcurridos veinte años de ese comentario, los políticos de hoy, los que no conocieron las relaciones de su actual jefe Tuto Quiroga con Banzer, repiten diciendo que Evo es el narco terrorista del Chapare.  

De tanto machacar con ciertas palabras, de tanto asumirlas como verdades que no merecen reparos, cuestionamientos y menos análisis, las grandes audiencias se tragan muchos caramelos que a fuerza de repetición terminan invictas frente a la crítica. Hoy día en el algoritmo de la seguridad y el control político, manda el hashtag #narcoterrorismo.

 Hasta que llegó MAGA-Epstein y el Escudo de las Américas, el narcotráfico iba por un carril y el terrorismo por otro. Los narcotraficantes eran delincuentes organizados criminalmente, y los terroristas, subversivos, revoltosos comunistas que amenazan siempre con aniquillar la democracia y la libertad. Hoy día, los unos y los otros, por cómo son nombrados, se han anexado en una suerte de conjura mundial maléfica y así tenemos que el violento negocio del narco se ha fusionado con la ideología y la política: Nicolás Maduro está ligado al “Cartel de los Soles”. decían los gringos. A las pocas horas de ser secuestrado en Caracas, sus captores-invasores publicaron que el “Cartel de los Soles” no existe, que en realidad se trataría de algo así  como una figura literaria.

En este cuadrilatero, Maduro no es sólo socialista del siglo XXI, sino también, protector del narco. Se trata de la ultimísima estrategia de control de este reinaugurado patio trasero bananero y exótico, amurallado de recintos penitenciarios perfectamente diseñados por el maestro arquitecto de la reclusión y el castigo, Nayib Bukele, presidente de El Salvador, que mandó a construir una cárcel modélica para delincuentes callejeros, pandillas marginales, y otros bicharracos desheredados de la tierra.

Siempre recuerdo que como lo advirtiera Gabriel García Márquez en 1993, la llamada lucha contra el narcotráfico es un fracaso. Debido a esa lectura, el fundador de Macondo, promovió entonces un manifiesto firmado por personalidades públicas de la política, el arte y la cultura, afirmando que la única manera de acabar con este negocio despiadado por violento y exterminador, era pensando muy en serio en la legalización del comercio y el consumo. La policía mundial con sede en Washington sabe que liberar las sustancias controladas hacia la lógica del mercado abierto y legal, sería un suicidio para sus fines de permanente control y sometimiento planetario.

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