Octubre 09, 2026 -HC-

“No me dejen sola en este proceso”: Madre peregrina por justicia para su hijo cadete que falleció golpeado y vejado


Miércoles 7 de Octubre de 2026, 3:00pm






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7 de octubre (Urgente.bo).- A medianoche del 14 de marzo, María Luisa Valencia recibió una llamada que la obligó a salir de Oruro rumbo a La Paz. Un teniente le informó que su hijo, Pablo Reboso, cadete de la Academia Nacional de Policía (Anapol), tenía problemas para respirar y necesitaba atención urgente. La madre llegó horas después y encontró al joven temblando, llorando y vomitando sangre en un baño del hospital. Siete días después, tras permanecer internado en el hospital Pablo murió. Ahora María Luisa afiermó que hay irregularidades en su caso, busca justicia y pide que la acompañen en el proceso. 

Pablo ingresó a la Anapol con la ilusión de formarse como policía, obtener grados y convertirse en un profesional que pudiera aportar a Bolivia. Aprobó las pruebas físicas y psicológicas y obtuvo una buena calificación en el vestibular.

El primer día, María Luisa lo acompañó y se despidió de él con la confianza de que estaba dejando a su hijo en buenas manos. Durante las primeras semanas, acudía a visitarlo los fines de semana. Comían juntos, conversaban y su hijo regresaba como si nada a la academia.

Sin embargo, algo cambió durante la última visita que le hizo a mediados de marzo.

“Cuando entré lo vi pálido y le dije: Hijito, ¿qué te ha pasado? ¿Te han pegado? No, mami, me dijo”, relató María y aseguró que durante ese encuentro observó a dos cadetes que seguían constantemente a Pablo. “Siempre dos cadetes le perseguían a mi hijo. Dondequiera que vayamos, le estaban observando. Entonces, me decía: no te des la vuelta, mami’”, detalló.

La última visita

Valencia recuerda que entre el 14 y 15 de marzo Pablo incluso logró comunicarse con ella desde teléfonos de dos cadetes de cuarto año. Le pidió que le llevara medicamentos y también comida para compartir con un brigadier y otro cadete.

María Luisa le llevó la comida, pero cuando llegó Pablo se retiró al baño. Cuando regresó, Valencia observó sangre en su mano. Le preguntó qué había ocurrido, pero él negó que le hubieran hecho algo. “Estaba amenazado mi hijo. Estaba totalmente asustado y amenazado”, afirmó.

Antes de despedirse, mientras comenzaba a llover, Pablo abrazó a su madre y le dijo que la amaba. También le pidió que regresara el miércoles para llevarlo a un hospital. “‘El día miércoles quiero que vengas y quiero que me lleves al hospital, mami. Te voy a dar la clave, mi tarjeta, todo’, me dijo así”, indicó María que le dijo su hijo.

La llamada de madrugada

Cerca de la medianoche, Valencia recibió una llamada un teniente que le informó que Pablo tenía problemas respiratorios y que debía trasladarse hasta La Paz. Mientras esperaba transporte para regresar, recibió otra llamada de un médico del Hospital Policial que le envió fotos de una receta y le pidió que comprara medicamentos.

“Me dijo: señora, esto me tiene que mandar. Me tiene que cancelar porque esto lo hemos administrado a su hijo. Pero aquí no tenemos las máquinas para poderle ver, pero aparentemente su hijo no tiene nada, pero me parece que sus órganos están destrozados”, le indicaron.

Cuando María llegó al hospital encontró a su hijo sentado en el inodoro del baño, temblando, llorando y vomitando sangre. Llego hasta él y Pablo le dijo: “Mami, te amo, perdóname, te he fallado”. “No, hijo, perdóname tú por no estar a tu lado cuando me necesitabas”, respondió Maria Luisa.

Pablo en el hospital

María Luisa indicó que, mientras Pablo se encontraba en un estado grave, tuvo que buscar dinero para cubrir su atención médica. Afirmó que en el hospital Corazón de Jesús, más conocido como Kenko, le informaron que necesitaban alrededor de Bs 12.000 para procedimientos e internación.

“Era como desesperación de madre para mí verle a mi hijo en ese estado. Yo no pensé que era la situación tan grave. He sacado todo, hasta mis monedas (…) les dije: aquí tengo cinco mil y pico. Por favor, voy a llamar a mi familia y van a traer el dinero. Pero atiéndanme a mi hijo”, contó María.

Finalmente, firmó la autorización para que Pablo fuera entubado. Cuando intentó volver a verlo, su hijo ya había sido trasladado a terapia intensiva.

Pablo permaneció seis días internado en el hospital Corazón de Jesús y ante la gravedad de su estado, la familia decidió trasladarlo al Hospital Metodista. Allí permaneció aproximadamente un día y medio antes de fallecer.

Irregularidades en el caso de Pablo

La hermana de Pablo, Abigail Tapia, y la madre denunciaron una serie de irregularidades en la investigación por la muerte del cadete y cuestionaron el trabajo del Ministerio Público, el Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF) y la investigación realizada en la Anapol.

Abigail dijo que uno de los principales cuestionamientos es sobre los informes forenses en la autopsia se habría encontrado desgarro anal y otros fluidos corporales. Ante esta situación, la familia solicitó una necropsia y un peritaje específico en la zona anal, pero aseguró que durante ese procedimiento no se habría realizado la extracción.

La hermana también cuestionó al fiscal Herrera que lleva actualmente el caso y aseguró que existen demoras en la incorporación de memoriales al sistema. “Presentan hoy día el memorial, lo están subiendo dos, tres semanas después”, denunció. Asimismo, afirmó que la familia no fue notificada de una reconstrucción de los hechos realizada en el Hospital Policial Copacabana.

Asimismo, la hermana sostuvo que solicitaron las imágenes y que la investigación habría sido postergada hasta que se informó que no podían realizarla debido a la carga laboral. “Hasta ahorita no se han abierto los videos, nada”, afirmó.

“Mi hermano antes de fallecer dio nombres de quienes le han agredido, le han pegado, incluso quién lo ha abusado sexualmente”, afirmó y sostuvo que existen declaraciones de más de 20 cadetes que podrían aportar elementos a la investigación.

Además, cuestionó que el proceso inicialmente investigado como homicidio haya derivado en un caso de homicidio culposo, en el que actualmente estarían señalados un alumno de cuarto año, identificado como Taylor, y un médico del Hospital Policial Copacabana. Tapia considera que la investigación debe ampliarse a otras personas, entre ellas funcionarios y cadetes que, según su denuncia, habrían tenido participación o conocimiento de lo ocurrido.

“Yo pido a las autoridades que este caso de mi hermano se lleve de manera transparente, que no haya irregularidades, porque yo no voy a descansar hasta hacer justicia por mi hermano”, afirmó Tapia.