Hay en el ambiente ciudadano preguntas que van flotando día a día, además de serias preocupaciones por el mañana, por el horizonte que se va perfilando, por el futuro inmediato, mucho más cuando hay voces y falsos profetas que van proclamando el apocalipsis, el fin de los tiempos, las violencias políticas y las guerras que ya están presentes en ciertos países contra otros países.
En Bolivia, las preguntas suenan cada vez con intensidad: ¿Y ahora qué pasará con nuestros ingresos, nuestros sueldos frente al alza de los costos de la vida y de los combustibles? ¿Qué podemos hacer para afrontar lo que se viene de acá para adelante? ¿Nos merecemos estos sobresaltos? Y tantas otras dudas que surgen mientras las medidas económicas del gobierno se anuncian y empiezan a aplicarse.
El futuro nos genera incertidumbre y miedo. No estamos preparados para asumirlos e ir superando cada una de las dificultades y contradicciones, que ya son parte del diario vivir de cada uno de nosotros. “El destino que nos aguarda no está prefijado y dependerá de los caminos que vayamos siguiendo en esta andadura por la historia de la civilización”, señala el investigador científico en el Instituto de Astrofísica de Canarias, Héctor Socas, a la par que en el mundo vivimos tiempos extraordinarios en todos los niveles: avances de la tecnología, la guerra como medio de mostrar quién es el más fuerte, las enfermedades que cada vez van apareciendo, las medidas económicas a nivel de shock en varios países.
Así como precisa Socas en su libro Horizontes de la civilización, “lo que sí es una peculiaridad del mundo moderno es que éstos, que se han venido sucediendo cada vez más deprisa, ahora lo hacen por primera vez más rápido que el ciclo de las generaciones. El mundo cambia en menso tiempo del que tardanos en nacer y morir. Total, que no damos abasto”.
A punto de cumplir un año la gestión gubernamental del presidente Rodrigo Paz, que en medio de sus contradicciones y denuncias de corrupción, el paquete de las medidas sociales y económicas, sin duda, han generado ciertos cambios e impactos, vienen dándose de forma intempestiva y encontrando a sectores sociales que durante muchos años vivieron del Estado, con privilegios y cuotas de poder, que ahora se encuentran golpeados y neutralizados, y una población que recibe esas medidas en una anomia parecida al miedo: no hay mayores reacciones frente al dieselazo, como tampoco lo hubo meses anteriores con el incremento del precio de la gasolina, y con ello, la subida de los precios de la canasta familiar, medicamentos, transporte, etc. De yapa el precio del dólar que cada día sube de a centavos.
¿Qué futuro nos tienen preparados los gobernantes? No solamente se trata de que el poder nos dé todo y nos acostumbremos a ello, sino que el horizonte está presente en cada día que pasa, no es algo lejano, de modo que hay que afrontarlo y desenvolvernos con todas las potencialidades, capacidades y fortalezas que caracterizan al boliviano, pero sin esperar que llueva mana del cielo o que emerjan los que se autoconvocan y dicen ser los salvadores de la Patria, para quienes su forma de actuar es poner en marcha todo un esquema de hechos de violencias, como ya estamos escuchando los tambores de guerra y que la historia se repetiría recordando los sucesos de octubre negro del 2003, cuando una rebelión popular forzó la renuncia del presidente Gonzalo Sánchez de Lozada.
Van proclamando y alimentando el sentimiento de rabia, indignación y de revueltas con la repetición del “octubre negro”, un horizonte que está ahicito, como dicen en Vallegrande.
El futuro está a la vuelta de la esquina, pero no será el apocalipsis o el caos o “guerra civil ahora si”, como gritaban los ponchos rojos hace algunos meses. Pero el poder debe entender que ese futuro dependerá también de que haga las cosas correctas ahora, así como decía el ciudadano Joseph K, a quien la justicia lo persiguió hasta ejecutarlo, sin haber cometido delito alguno: «No te preocupes por nadie. Simplemente haz lo que creas correcto”.
El poder del que tanto se teorizó, escribió, filosofó y argumentó mas allá de todas la teorías y libros, tiene un fin claro y preciso: gobernar con decencia, beneficiando a toda la gente, y el poder no se ejerce para mentir, corromper, corromperse, engañar, dar pegas a familiares, ni manipular las mentes de los electores y mucho mas ahora que con el tik tok se puede seducir y encantar a los incautos, así como lo han hecho y lo siguen haciendo personajes de la política.
“Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”, alertó el tío Ben cuando sospechaba que su sobrino, el futuro Spiderman tendría tanto poder para luchar contra la injustica, los delincuentes. Se trata de una película dirán algunos, pero resume la esencia, el motor ético y la razón justa y noble que deben tomar en cuenta los que llegan a un espacio de poder: Presidente, Vicepresidente, ministros, diputados, senadores, alcaldes, gobernadores, asambleístas, concejales o pinches funcionarios del Estado.
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