Septiembre 14, 2026 -HC-

En un chat, Marset le dijo a un agente antidroga: 'Soy más inteligente que toda la DEA junta'


Lunes 14 de Septiembre de 2026, 2:00pm




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14 de septiembre (INFOBAE).- “Yo soy mucho más inteligente que toda la DEA junta”, desafió el narcotraficante uruguayo Sebastián Marset a un agente de la agencia antidrogas estadounidense cuando faltaba poco más de un año para su caída definitiva. La detención de la madre de sus hijos, Gianina García Troche, lo había acorralado pero aún así se mostraba desafiante ante quienes lo buscaban casi como a ningún otro delincuente.

Marset escribió esa respuesta a un agente de la Agencia de Control de Drogas (DEA) el 26 de marzo de 2025 –casi un año antes de su caída–, quien le había escrito para proponerle que se entregara. El intercambio forma parte de uno de los documentos presentados por los fiscales de Estados Unidos, que fueron informados por el semanario uruguayo Búsqueda.

El narco uruguayo, considerado el “Pablo Escobar de la era moderna”, es acusado en el Tribunal de Distrito Este de Virginia. Allí las autoridades presentarán evidencia de que envió cocaína a Estados Unidos y que conspiró con personas locales para su distribución.

El agente especial Michael Greisen primero se apersonó a una mujer identificada como la pareja de Marset en el aeropuerto El Dorado, de Bogotá. Ella no se mostró dispuesta a colaborar. Luego llegó el mensaje que le mandó a Marset en marzo de 2025. Se lo envió por WhatsApp. De perfil, el todavía prófugo tenía una foto con su hijo.

Greisen le ofreció una forma “discreta y profesional” de resolver sus asuntos pero le advirtió que sus problemas en Estados Unidos no iban a desaparecer. “De lo contrario, simplemente está esperando el día de su inminente captura (…) Mantendremos la presión hasta capturarlo, tal como hicimos con El Chapo, el Mayo, Caro Quintero, Otoniel y muchos otros. La decisión es suya”, presionó el agente antidrogas.

Marset, de acuerdo a los chats publicados por Búsqueda, se negó.

—No me van a capturar nunca (…) La justicia no existe —contestó el narcotraficante.

El agente de la DEA le dijo que lo único que estaba haciendo era ofrecerle “una salida” para sus hijos.

—¿Los van a matar o qué? —respondió Marset, antes de decirle que era “mucho más inteligente que toda la DEA junta”.

Y agregó:

—Mirá que nadie es inmortal. Hijo de puta. Vos debés ser un sapo más. Convertido en DEA —insistió.

Primer plano de un hombre con cabello oscuro, barba y tatuajes en el cuello y el pecho, vistiendo un suéter verde oscuro, frente a un fondo de cortinas blancas

Después de ese mensaje, lo llamó y hablaron durante dos minutos.

—Llevo tres años huyendo y seguiré huyendo toda la vida, si es necesario. Nunca me atraparán (…) Dejen en paz a mi novia, porque la cosa se va a poner fea. Miren, no le temo a eso, ni a la DEA, ni a nadie, a nadie. No le temo a nadie. Todos somos mortales —dijo Marset a Greisen en la charla por teléfono.

El agente le advirtió que los cargos en su contra no iban a desaparecer.

—Soy un delincuente; seré un delincuente toda mi vida, venga quien venga a buscarme.

Sebastián Marset tras ser detenido por la Policía boliviana.

Tras cortar la llamada, hubo un nuevo intercambio por WhatsApp. El agente de la DEA le dijo que le había escrito directamente para hablar como hombres.

—Tienes mi número por si cambias de opinión —cerró Greisen.

El juicio contra Marset comenzará en enero con cuatro cargos: conspiración para lavar dinero, conspiración narcoterrorista, conspiración para poseer cocaína con intención de distribuirla a bordo de una embarcación sujeta a jurisdicción de los Estados Unidos y lavado de dinero.

Casi un año después de esa conversación, el 13 de marzo de 2026, Marset fue capturado en Santa Cruz de la Sierra por la Policía de Bolivia y luego entregado a la DEA, que lo escoltó hasta su expulsión del país.

Cuando cayó detenido, Marset declaró que buena parte de sus ganancias las había “reinvertido” y que tenía unas 10 toneladas de cocaína para seguir traficando.