10 de agosto (Urgente.bo)- Edwin Alvarado Terrazas, coautor del libro “Las puertas del infierno”, sobre el abuso sexual eclesial, cuantificó al menos 14 delitos en la red criminal de jesuitas, lo que muestra que los hechos no fueron casos aislados, sino un “rosario de crímenes” que involucra a la jerarquía de la Compañía de Jesús.
“En el ámbito jurídico, resulta importante seguir las cuentas de un rosario de crímenes concurrentes con los delitos contra la libertad sexual de niños, niñas y adolescentes, que pasamos a enumerar, que el lector, el investigador, el periodista, el historiador, el columnista o el activista en derechos humanos; los abogados, los psicólogos forenses, los comunicadores, y los trabajadores sociales, deben identificar y profundizar en las líneas del libro”, menciona Alvarado.
Indica que la documentación reunida en el texto demuestra que la cúpula religiosa estaba al tanto de las agresiones cometidas contra los menores bajo su tutela. ”Si contemplan 'Las puertas del infierno' entre sus líneas, verán que no hay casos aislados, que la congregación jesuita todo lo sabía. Y si leen la historia y la imaginan, en tiempos de la impunidad jesuita, verán a la niña estuprada y al estudiante abusado, al compañero silenciado, al niño triste”, sostiene.
En ese sentido, Alvarado menciona que se han cometido 14 tipos penales que deben ser analizados por las autoridades.
Sostiene que se cometieron los delitos de abuso sexual, violación a niño, niña y adolescente, y estupro, este último en el caso de jesuitas de mayor edad que “enamoraban” a niñas de entre 13 y 17 años en centros educativos.
A estos se suman los delitos de corrupción de menor, por exponer a los estudiantes a prácticas perjudiciales; abuso de poder, por imponer su voluntad mediante la autoridad; abuso de conciencia, al manipular la libertad y el discernimiento de las víctimas; y padecimiento sexual, que vulneró la dignidad de los afectados mediante la fuerza y la humillación.
En el ámbito de la responsabilidad institucional, Alvarado identifica el encubrimiento, complicidad y autoría por omisión, debido al silencio de las autoridades religiosas que no denunciaron los crímenes.
Asimismo, denuncia el tráfico de niños con fines de explotación sexual, mediante el traslado de víctimas entre instituciones como la Colonia Piraí, el Hogar Tacata, el Colegio Juan XXIII y oficinas de ONG para ponerlos a disposición de los agresores.
Asimismo, incluye el delito de organización criminal, al haber una estructura coordinada entre directivos y superiores con roles definidos para ejecutar y encubrir los abusos, además de aborto forzado y financiación del aborto, registrados en las carpetas de "casos reservados" de la propia Compañía de Jesús.
Alvarado asegura que se había acumulado mucho daño y que las revelaciones del libro eran inevitables para romper décadas de impunidad.
”Se había acumulado mucho daño, muchas injusticias; ya no podían más, y las palabras escritas en 'Las puertas del infierno' tuvieron que convertir en estruendo tantos silencios. Recuerden nuestra historia. Por más que el tiempo pase no hay nunca que olvidar”.


