Agosto 01, 2026 -HC-

Pasantes del Gran Poder: los devotos que sostienen un año entero la fe y el compromiso con el Tata


Viernes 31 de Julio de 2026, 5:30pm




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31 de julio (Urgente.bo).- Para quienes son pasantes del Gran Poder su labor no es únicamente organizar una fiesta, es un compromiso que se extiende durante todo un año y que implica mantener viva las tradiciones religiosas alrededor de la imagen del Señor Jesús del Gran Poder.

El rector del Santuario de Gran Poder, el padre Saul Mamani, explica que el verdadero sentido de asumir el rol de pasante, nace desde la gratitud y la fe.

"Los pasantes aceptan esta responsabilidad como una forma de agradecer los favores recibidos del Señor del Gran Poder. No es solamente una organización social; es un servicio que exige sacrificio, tiempo y una profunda vida de fe. Todo lo que realizan durante el año busca honrar al Señor y fortalecer la unión de la comunidad creyente."

El historiador Milton Eyzaguirre señala que las tradiciones comienzan mucho antes de la entrada folklórica. Según explica, cuatro meses antes los grupos realizan las tradicionales novenas, acompañadas de saumeríos dedicados al santo, encuentros donde además ensayan las danzas y fortalecen la convivencia.

“No olvidemos que esta fiesta del Gran Poder está vinculada al Espíritu Santo. Es una celebración totalmente vinculada al catolicismo y todas estas prácticas forman parte de la preparación espiritual de quienes participan en la entrada”, explica.

Un año entero de responsabilidades

Eyzaguirre sostiene que el pasante es el principal responsable de mantener viva la tradición durante toda la gestión.

Después de la entrada llega el preste, considerado uno de los actos centrales del calendario. Posteriormente continúan otras actividades como las recepciones, las novenas, el "recogimiento" del Señor del Gran Poder para trasladarlo al siguiente custodio y distintas reuniones organizadas por los propios pasantes. Incluso, recuerda que en algunos años se realizaron campeonatos deportivos financiados por ellos para fortalecer la fraternidad entre los miembros.

“La responsabilidad del preste es organizar la gran fiesta, las recepciones, las novenas y todas las actividades que acompañan al Tatat durante todo el año. Todo eso demanda una importante inversión económica y un enorme trabajo de organización”, explica el historiador.

Otra de las costumbres más importantes es el denominado "recogimiento del santo". En algunos casos se realiza inmediatamente después de la festividad y, en otros, al iniciar la siguiente gestión. El traslado también está acompañado por música, bandas y una recepción que simboliza el inicio de un nuevo ciclo religioso.

Para el padre Saúl Mamani, todas estas expresiones muestran que la devoción al Señor del Gran Poder trasciende la danza.

"Lo más importante es que la fe permanezca en el corazón de los devotos. Las fraternidades, los pasantes y las familias mantienen viva esta tradición porque reconocen en el Señor del Gran Poder una presencia que acompaña sus vidas y fortalece su esperanza."

Así, mientras miles de bailarines recorren las calles durante la entrada, son los pasantes quienes, desde mucho antes y hasta mucho después de la festividad, sostienen una de las tradiciones religiosas y culturales más importantes de Bolivia, convirtiendo su servicio en una expresión permanente de fe, gratitud y compromiso con el Tata del Gran Poder.