Octubre 17, 2026 -HC-

Los libros como refugio para estos tiempos de bloqueos


Lunes 25 de Mayo de 2026, 9:45am






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Te invito a unos minutos a refugiarte en dos dimensiones del ser humano para que encuentres fortaleza, paz e imaginación en tu permanente andar por la vida y los retos: La filosofía y la literatura, de la cual sus representantes nos regalaron libros poderosos e inmortales, y de los cuales extraímos frases, citas, párrafos que nos alimentan el espíritu.

Pero siempre en cada año, en cada mes y en cada siglo nos acompañaron esos hombres y mujeres que hicieron de su vida un hábito filosófico, una pasión por el pensamiento. Desde muchísimos años escuchamos en boca de intelectuales, de profesores, de periodistas, de los vecinos, de los policías, de los sacerdotes, de las mujeres, de los vendedores de televisores y ramas afines están presentes las frases de los filósofos y escritores, que cada vez se convierten en imprescindibles y en eternas. Frases o arengas salidas del intelecto que han sido marcadas y grabadas en el tiempo, no se las puede borrar, mejor si no se las borra. Frases que hace 3.000 años, hace 1.000 años, hace 900 años, hace 500 años, hace 200 años fueron expresadas y que siguen más vigentes que nunca, siguen siendo escuchadas y dichas de bocas de los pensadores y del proletariado.

Cuántas veces Sócrates y su no sé nada está presente en la vida. Cuántas veces el Dios ha muerto de Nietzsche sigue vivo, y el proletariado de Marx es convocado a unirse, los que en las aguas de un mismo río no pueden bañarse dos veces. Nacemos libres, pero la sociedad nos hace esclavos, lo dijo Rousseau hace más de 260 años y sigue vigente.

Estas frases históricas, del pasado hoy en día nos interpelan, nos gritan, nos provocan, nos molestan, nos inquietan, nos apaciguan y nos dan luces y sombras en este trajinar intenso del vivir en la vida, no en la muerte. Porque el vivir es más difícil que dejarse morir.

La vida se reviste, se alegra, se alza y nos devora en cada creación humana, en cada gesto de esfuerzo, en cada nacimiento, en cada beso, en cada acto de amor.

Esas frases de los filósofos y escritores, ahora nos enseñan a  pisar tierra, viviendo los problemas cotidianos, no frases que se quedaron en el Olimpo de los dioses griegos, en el cielo o en la mera especulación, sino que nos hacen comprender mejor la  realidad.  Más allá del contexto social, histórico, político, económico en el que estos genios han desarrollado sus teorías y han dejado sus marcas a través de frases eternas, haremos el intento para interpretarlas en este mundo, en este siglo, en este país y en este momento.

La filosofía y la literatura llegaron para quedarse, para despertarle más inquietudes, para no dejarlo dormir, o por lo menos que se acueste con las ganas de seguir viviendo, seguir dudando, seguir preguntando y seguir asombrándose. Al mejor estilo de Nietzsche: “A vosotros no os aconsejo el trabajo, sino la lucha. A vosotros no os aconsejo la paz, sino la victoria. ¡Sea vuestro trabajo una lucha, sea vuestra paz una victoria!”.

La filosofía y la literatura son dos compañeros para el corto viaje que tenemos en esta Tierra. Nuestras maletas deben estar cargadas y listas para cualquier momento, así que naveguemos juntos en este gran océano, en este infinito firmamento del diario vivir. Jack Kerouac, escritor y poeta, decia que siempre él tenía lista su maleta de viaje, porque en cualquier momento partía para otros lugares o para la eternidad.

¿Será tan difícil ser buenos, bondadosos, amables, solidarios frente a la humanidad que sufre día a día y reclama un gramo de amor, de justicia, de tolerancia, de comprensión? En la historia humana el mal ni la injusticia ni las peores formas de opresión han triunfado, siempre se impuso el ser humano con hambre de vivir y de afrontar las dificultades, pero en el camino se cometieron atrocidades, guerras, exterminios, asesinatos, pestes, pandemias, etc.

¿Cómo no aplicar los consejos del libro Romanos, que nos manda a practicar lo más sencillo de nuestras acciones y palabras?: “Bendecid a los que os persiguen; bendecid y no maldigáis. Alegraos con los que se alegran, llorad con los que lloran. Tened unanimidad de sentimientos entre vosotros: no soberbios, sino acomodándonos a los humildes. No seáis sabios en vuestra opinión. A nadie paguéis mal por mal: procurando lo bueno delante de todos los hombres”. Pues, manos a la obra.

Sé un sol, una fogata, una brasa ardiente, luz en las tinieblas. Sé un camino amplio, aunque tenga piedras o baches, siempre lo recorrerás y este libro es una ayuda para esa ruta.

Desbloqueáte con la lectura.