* No lo entiendo, Señor Presidente. Usted prometió capitalismo para todos, dólar estable, full combustible, 50/50, justicia y seguridad, ordenar la casa, desde el primer día. Usted acusó a sus antecesores de despojar al país y de no tener voluntad política para hacer bien las cosas, ahora vemos que también está cayendo en ese juego malicioso.
* Mire, Señor presidente. Yo no voté por Usted, quizás como muchos, porque veía blandengue sus propuestas. Sin embargo, respeto a ese 54,96% que le depositó su confianza. Pero ahí, yo también me dije, y seguro que muchos se dijeron lo mismo: voy a confiar. Después de todo. Cualquiera sería bueno después de la pillería que cometió el masismo.
Prometió también que desde el primer día iba a ser un Gobierno diferente, con un proceder y una moral distintos, pero ya se van a cumplir seis y se está pareciendo más que nunca a lo que criticaba, a sus antecesores, Tilín y pilín. Hoy, no es casualidad que su aprobación haya bajado de 65% a 52%, según Ipsos Ciesmori, y lo muestra la foto.
* Los casos de las maletas, las cajas de Marset, el combustible sucio, la cloaca vibrante de YPFB, los asesinatos en Santa Cruz, tal cual están sucediendo, despiertan muchas sospechas. O su gobierno es demasiado débil o es parte de ese sistema podrido. O, peor aún, existe algún pacto siniestro a espaldas del pueblo.
* En esa misma línea, decimos muchos: si un Gobierno no actúa ante la delincuencia institucionalizada, ante el crimen de cuello blanco o ante el sindicalismo sicario, y no aprehende a los cabecillas a pesar de ser impostores, no es precisamente debilidad… o falta de logística, es complicidad. Bukele asumió un país peor que el nuestro, pero lo transformó desmontando esas redes corruptas de siempre: Poder judicial, Policía, Ministerio público, FFAA, grupos disfrazados de sindicalistas. ¿Cuesta ordenar la casa plagada de tanta podredumbre? Sin duda. Pero acá vemos que ni siquiera se ha traído la escoba para barrer. O si la hubiera, no se nota la intención de usarla. Ocurre que cuando la delincuencia o el sicariato prosperan, es que alguien con poder los protege. Por eso, No lo entiendo, Señor Presidente.
* Yo quisiera de verdad escribir algo con optimismo, pero al ver cómo se van desarrollando los acontecimientos políticos, sociales, económicos, incluso culturales en el país, esa esperanza se va esfumando, acaso como la de esa gran mayoría que aceptó estoicamente el retiro de la subvención sin importar a qué costo. Su modo de gobernar tibio e incoherente nos está arrastrando a todos a esa cloaca donde erróneamente ya hemos vivido 20 años, y de donde queríamos salir. • A estas alturas de su gobierno y de su forma de hacer las cosas, es evidente de que esos grupitos de bribones y vividores de antes —COB, CSUTCB, Bartolinas, ponchos rojos, interculturales, cooperativistas— se frotan las manos porque saben que pueden regresar al poder para seguir sustrayendo lo que no terminaron de saquear. Y Usted, está haciendo méritos para que suceda. Actúa como Jeanine Añez, manteniendo en el poder a personajes nefastos que a la postre no solo la boicotearon, la encarcelaron. Triste historia. Y los bolivianos estamos hartos de esas repeticiones. Por eso, no lo entiendo, Señor Presidente. Así no da… «no cuadra», como Usted mismo dice. Ya estamos hartos de verborreas, discursos y eslóganes. Necesitamos acción, decisión, determinación. Y Gobierno.
Tome en cuenta que, si le va mal a Usted, nos va mal a todos, nos arrastra a todos, excepto a los que financian los cortes de ruta, alientan la confrontación, fomentan el odio, bloquean la economía. Ellos, si no lo sabía, viven de eso. Y Usted, Señor Presidente, como la publi de Red Bull, les da alas. Por eso no lo entiendo.
///



