Este martes 17 de marzo, el candidato edilicio Waldo Albarracín y la activista María Galindo cruzaron espadas ante cámaras y micrófonos. Dado que seguimos en campaña electoral subnacional, no faltaron titulares que aseguran que Albarracín "mandó a la mierda" a la "anarco-feminista" más connotada. Le atribuyen falta de paciencia y hasta una disposición al enojo.
Dicho extremo es cierto y las redes sociales hierven en imágenes del incidente final, cuando el ex rector de la UMSA se pone de pie y le dice "facha".
Lástima que ya no se considera lo que Galindo dijo en el preámbulo y que fue lo que detonó la salida del estudio de radio "Deseo".
"Waldo me ha fallado en un hecho político fundamental que yo no perdono. No sé si podemos o no restaurar la amistad". Así comienza la inamistosa barricada.
A continuación, Galindo narra el desencuentro que tuvo con Albarracín el año 2019 en las puertas de un hotel en la ciudad de La Paz, donde ambos buscaban tomar contacto con el entonces dirigente cívico Luis Fernando Camacho. Galindo asevera que allí había "maletines de dinero", "hombres armados", a los que llama "paramilitares", y que el ahora candidato a la alcaldía fue "deshonesto", porque habría salido del hotel a distraer a Galindo para que ella no se pudiera colocar delante del auto del ahora gobernador cruceño con el objetivo de impedir que acuda a una reunión con los cocaleros de los Yungas.
Galindo confiesa que su plan era "plantarse" delante del carro. Acusó a Albarracín de ser "amigote" de Camacho, de haber "confundido" a la activista y haber hecho el contacto para que Camacho pueda ser recibido por los cocaleros.
Tras esa introducción vejatoria del entrevistado, Waldo Albarracín obtuvo unos segundos para la réplica. Alcanzó a decir la siguiente frase: "No te permito que ofendas mi dignidad".
Es en ese instante en que Galindo intentó imponer a gritos las reglas que más le favorecen: "Tú a mí no me puedes permitir ni prohibir nada". Al saberse juguete del programa, el entrevistado decidió ahorrarse la tortura. ¿Cómo no? "Andate" fue la palabra final de Galindo.
Lo ocurrido no implica novedad. La llamada "barricada" no es una entrevista inquisidora o cuando menos áspera, es un acto de abuso por parte de la supuesta "anfitriona". Galindo no ha inventado un género, se limita a ejercer poder y exhibirlo.
Después de tantos años de estas prácticas de linchamiento y humillación, resulta hoy cada vez más insólito que la Asociación de Periodistas haya premiado en alguna ocasión a Galindo. La violencia no es periodismo y mucho menos si se practica de modo unilateral y despótico. Ah, eso tampoco tiene ni la más mínima traza de anarquismo o feminismo, claro está.
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