Marzo 02, 2026 -HC-

El ayuno: una práctica para limpiar el cuerpo y el espíritu


Lunes 2 de Marzo de 2026, 8:15am




...

Seguramente más de uno ha escuchado sobre los múltiples beneficios del ayuno para la salud. Diversas fuentes médicas promueven hoy el ayuno intermitente como una herramienta para reducir la inflamación y el estrés oxidativo asociados a enfermedades crónicas como la enfermedad cardíaca y la diabetes.

Incluso estudios recientes señalan que el ayuno favorece procesos de regeneración celular y autofagia, activando mecanismos internos de “limpieza” que ayudan al cuerpo a eliminar células dañadas y promover su reparación. Es decir, el propio organismo activa procesos de renovación y curación.

Lo que me parece interesante es que la ciencia moderna parece estar confirmando algo que la tradición espiritual viene enseñando desde hace siglos. Las religiones no son únicamente una guía moral para orientar la conducta humana; sino también nos ofrecen caminos concretos para fortalecer el cuerpo, la voluntad y el espíritu.

Para conocer un poco más de los ayunos religiosos comenzar con el cristianismo. Su período de ayuno es la Cuaresma. En los primeros siglos y durante gran parte de la Edad Media, este tiempo tenía características muy estrictas: se comía una sola vez al día, generalmente después de la puesta del sol. Con el paso de los años, la práctica se ha flexibilizado, quedando el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo como días de mayor exigencia.

En el mundo musulmán, el ayuno es conocido como el Ramadán y dura treinta días. Como se rige por el calendario lunar, cada año varía su fecha de inicio. Durante este mes, los creyentes se abstienen de comer y beber desde el amanecer hasta la puesta del sol.

Para el judaísmo, el ayuno más sagrado es el Yom Kipur, el Día del Perdón, que implica un ayuno total de aproximadamente 24 horas. También se observa el ayuno de Tishá B'Av, que conmemora la destrucción del Templo de Jerusalén. En ambos casos, el ayuno es una experiencia de arrepentimiento, memoria y reconciliación profunda.

En el hinduismo, festividades como Ekadashi —que ocurre dos veces al mes lunar— y Navaratri, un período de nueve días, incluye ayunos parciales en los que se eliminan ciertos alimentos.

Para los bahá’ís, el ayuno dura diecinueve días. Este año comienza justo hoy, 2 de marzo hasta el 20. Durante este tiempo, sus creyentes deben abstenerse de comer y beber desde el amanecer hasta la puesta del sol como un tiempo de renovación espiritual.

Más allá de sus diferencias formales de estas tradiciones religiosas, todas consideran que el ayuno es un período destinado a la renovación espiritual, que invita a una conexión más significativa con su fe, y como un acto de desprendimiento que ayuda a fortalecer la fuerza de voluntad.

En este sentido, el ayuno es un ejercicio concreto de dominio propio. No se trata de rechazar el alimento por desprecio, sino de aprender que no todo deseo necesita ser satisfecho de inmediato. Cuando sentimos hambre y decidimos esperar, estamos entrenando nuestra voluntad. El ayuno convierte un acto cotidiano en una oportunidad de gobierno interior.

Quizás el mayor beneficio del ayuno no sea únicamente la regeneración celular, sino la regeneración del carácter  y del espíritu.

Cierro diciendo que estos días los musulmanes están en Ramadán, los católicos en su Cuaresma y los bahá’ís hoy comienzan su ayuno. Desde este espacio deseo que todos sus creyentes alcancen el propósito esencial de esta época.

 

///