7 de febrero (Christian Rojas/ Urgente.bo).- El brasileño Felipe Edvaldo Menezes Iglesias, que segó la vida de un policía en el Hospital de Clínicas para darse a la fuga, instruyó a sus cómplices acabar con la vida de Nelson Choque, el policía herido de 41 años que está internado en el piso 2 del hospital de Obrero y tiene alojada una de las dos balas que le perforaron el abdomen.
"Hay que matarlo con su propia arma, ha dicho el brasileño, el André Da Rocha, para matarlo a mi marido’”, declaró la esposa a Urgente.bo.
Al menos cinco personas ayudaron a liberar al sicario y miembro del Primer Comando de la Capital (PCC) el 31 de enero, quien fue recapturado y volvió al penal de Chonchocoro, donde está recluido junto a otros tres brasileños y un boliviano, quienes lo ayudaron en su intento de huir.

Sonia Ortiz, la esposa del uniformado, relató que el día de la balacera, su esposo acompañó al privado de libertad al baño que está en la parte posterior del hospital. En el interior, tres cómplices del reo los esperaban, lo redujeron y apuntaron con pistolas en la cabeza, no le quedó de otra que obedecer y retirar las manillas a Menezes.
“Había gente que estaba haciendo fila, cuando (el policía) ingresó con el reo, salieron otros tres (cómplices) y le apuntaron en la cabeza, entonces tuvo que desmanillarllo al brasileño Da Rocha (Felipe Edvaldo Menezes Iglesias). Ya liberado, el brasileño ordenó que le disparen con su propia arma a mi esposo y dijo: ´Hay que matarlo con su propia arma, ha dicho el brasileño, el André Da Rocha’”, declaró la esposa a Urgente.bo.
Indicó que Choque pudo observar “que llevaban pelucas” y que uno estaba con una chompa de color rojo y tenía un arma de grueso calibre.
Cedrix Max Silva Soza, que se hacía llamar José Antonio Ferreira, es uno de los cómplices que ayudó a el sicario en el intento de fuga. El hombre fue capturado por la avenida Zavaleta y llevaba una chompa de color roja.
Menezes y los otros tres cómplices salieron del baño corriendo, el policía intentó perseguirlo, pero fue “obstruido en su paso por dos viejos (personas adultas mayores) que no lo dejaron pasar”.
Afuera, en el lugar de la balacera, que está entre el ingreso de la Unidad de Oncología y la Clínica de Cuidado Paliativos y la cocina, Choque observó a Domingo Chávez Condori (el uniformado muerto), que estaba tendido en el suelo y tomó el arma de su camarada, para detener a los cómplices y al sicario brasileño, pero recibió dos impactos de bala en el abdomen.
“Sacó el arma de su camarada, disparó, después le dispararon a mi esposo. La situación de salud de mi esposo (Nelson Quispe) es bastante delicada, los médicos le operaron y le sacaron una de las dos balas, nos han dicho que la otra está a alojada cerca a la columna y están viendo si la van a sacar, si no, va a tener que vivir con la bala hasta la muerte”, lamentó la esposa del policía herido. El Ministerio Público declaró el caso en reserva.
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