7 de enero (Infobae).- Un nuevo estudio sugiere que el antiguo calendario utilizado por las culturas maya y olmeca podría remontarse a 1100 a.C., siglos antes de lo que se estimaba anteriormente.
“Sabemos que es muy antiguo”, afirmó a la prestigiosa revista científica Science David Stuart, epigrafista de la Universidad de Texas en Austin. “Solo que no teníamos pruebas directas de ello”.
El calendario de 260 días, o cholq’ij (orden de los días), sólo se ha encontrado en la región maya de México y América Central. Los cronometradores anotaban el paso del tiempo mediante combinaciones de 13 números y 20 símbolos, siempre en la misma secuencia. (Por ejemplo, el 6 de enero de 2023, sería “6 Conejo” según el cholq’ij). Ahora, se sabe que los días del calendario corresponden a alineaciones entre las estrellas, características arquitectónicas de los edificios e hitos naturales.
Se cree que esta sociedad utilizaba el calendario para marcar rituales religiosos o agrícolas durante una época en la que los pueblos de la región aún dependían de la caza y la recolección.
Science detalla que antes del nuevo estudio, la evidencia más antigua de este calendario procedía de un mural que contenía un fragmento de escritura jeroglífica encontrado en San Bartolo, Guatemala, datado en el 300 a.C. Sin embargo, según Stuart, estos registros escritos ofrecen un relato irregular de la historia de la región, ya que los mayas utilizaban con frecuencia materiales perecederos que se han perdido con el tiempo.
Sin embargo, ahora, con la esperanza de encontrar pruebas más permanentes, Ivan Šprajc, arqueólogo del Instituto de Estudios Antropológicos y Espaciales de Eslovenia, recurrió a una técnica de cartografía láser conocida como LIDAR (Ligth Detection And Ranging), que emplea un escáner láser aerotransportado para obtener un mapa en 3D del terreno y puede revelar estructuras antiguas -y sus alineaciones cósmicas- ocultas bajo la densa vegetación.
Hace dos años, el arqueólogo Takeshi Inomata, de la Universidad de Arizona, publicó el mayor estudio con LIDAR realizado hasta la fecha en las tierras bajas de la costa mexicana del Golfo de México, revelando casi 500 monumentos antiguos, la mayoría de ellos inexplorados. Intrigado, Šprajc inició una colaboración con Inomata para analizar 415 de esos complejos y ver cómo se alineaban con la salida y puesta del Sol, la Luna, Venus y otros cuerpos celestes.
Las imágenes cubrían desde la zona central olmeca hasta las tierras bajas mayas occidentales, y entre los yacimientos analizados estaban los mexicanos de Aguada Fénix, que se cree que es el mayor y más antiguo complejo monumental conocido de la zona maya, así como San Lorenzo y Buenavista.
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