Marzo 06, 2021

Jinetes de la incertidumbre

Donald Trump,  encarna  en el siglo XXI, el rol de Nerón. No avizora las consecuencias de sus acciones, razón por la cual, muchos de sus Petronios que  ocultaron a sus amantes estrellas del porno apara protegerlo,  se alejaron de él dando paso a los  adulones como Tigelino


Lunes 30 de Marzo de 2020, 7:30am






Un contemporáneo del emperador romano Nerón escribió un texto seminal del género de la sátira literaria, la tituló El satiricón, su autor, Cayo Petronio. nació el primer siglo de nuestra era. Tácito, en sus Anales, dice sobre él :” Era un cortesano voluptuoso, tan apto para el placer como para los negocios( … ) idolatrado por una corte corrompida, a la cual admiraba  con su ingenio, su afabilidad y su esplendidez, fue durante largo tiempo el árbitro del buen gusto de la elegancia y el predilecto del emperador Nerón”

Este texto que fue llevado al cine por Federico Fellini, en el film se destapa, con imágenes deslumbrantes, la decadencia moral y la corrupción del imperio romano. Tigelino, el rapaz aventurero  arribista  que  se acercó al poder, a través de sus intrigas, acabó por convencer a Nerón  para desplazar a  Petronio y tomar su lugar,  que este era  parte de la conspiración  de Pisón. Caius Petronius Arbiter, en el año 66 d.n.e, se abrió las venas para evitar  la crueldad del emperador.

La historia, a través de la literatura, nos enseña que  las  civilizaciones devenidas en imperio, cuando llegan a la cima de sus aspiraciones de poder absoluto, comienzan su inevitable caída, primero por la erosión moral, resistiendo y acudiendo a las artes más perversas del ser humano, para mantener el poder.

Donald Trump,  encarna  en el siglo XXI, el rol de Nerón. No avizora las consecuencias de sus acciones, razón por la cual, muchos de sus Petronios que  ocultaron a sus amantes estrellas del porno apara protegerlo,  se alejaron de él dando paso a los  adulones como Tigelino. Evitó la sanción de su congreso  y ahora, supuestamente fortalecido, inicia la cacería de los presidentes que no están en su corral. Su actitud abiertamente racista, ha influido en grupos neofascistas como sus nuevos aliados para reconfigurar el nuevo orden mundial, sobre todo,  desplazando a la China a través de la guerra biológica. No tiene reparos para hacerlo, es un peligro porque ha puesto en escena el lado más oscuro de los monopolios económicos: la ambición y el egoísmo.

“Todo mal engendra otro males. Estos terrores y aprehensiones de la gente llevaron a cometer miles de debilidades, locuras y perversiones para las que necesitaban, no una sino varias clases de individuos malvados y pícaros que les alentasen, desde adivinos y bellacos, hasta astrólogos (…)”

 Esto escribía Daniel de Foe en su libro El año de la Peste, texto que  narra los acontecimientos del año  665, durante el reinado de Jacobo, cuando la peste asoló Londres y gran parte de Europa. Muchas de las medidas y sucesos de hoy día con el Corona  virus no han cambiado, así por ejemplo  el confinamiento o  cuarentena de los infectados, el cierre de las casas,  y lo que llamaban  Disposiciones referentes a vagabundos y reuniones frívolas, reglamento que  penalizaba   la pobreza y no ofrecía ninguna protección a los más desvalidos, culpando a este sector  como  los principales vectores de las infecciones. La peste fue tan devastadora que  las obras pictóricas de Pieter Beugel, exteriorizan la magnitud y el terror de la población que acababa de salir de la Guerra de los 30 años. En las obras se ven carromatos repletos de cadáveres que son conducidos para ser arrojados a una fosa común y  luego quemarlos. Dice De Foe que el olor a carne chamuscaba, invadía Londres.

“La mañana del 16 de abril, el doctor Bernard Rieux, al salir de su habitación, tropezó con una rata muerta en medio de la escalera.(…)El número de los roedores recogidos iba creciendo(…). Al cuarto día, las ratas empezaron a salir para morir en grupos junto a los humanos (…)  Así relata  Albert Camus el principio de la crisis sanitaria en su novela La Peste. Esta narración pone en escena las pasiones humanas en sus momentos  más vulnerables. Europa salía de la Segunda Guerra Mundial, sumida en la perplejidad.

Desde  los primeros siglos,  la historia  nos devela nuestra fragilidad y  pequeñez moral.   El egoísmo y la ambición, parecen ser los mismos de antes, que nada hubiera cambiado.   Estamos destruyendo la vida, único bien sagrado de la humanidad y nuestra  pasividad, nos convierte  en  cómplices de los grupos de poder que atentan contra esta.

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